Vengo del desarrollo de componentes para automoción de alto rendimiento. Durante casi cuatro años trabajé en Bertrandt en el área de chasis y estructura, participando en proyectos premium vinculados a Porsche, incluyendo plataformas como 911 GT3 RS y GT2 RS.
Esa experiencia me enseñó algo clave: una pieza no se valida solo por su geometría. Tiene que integrarse en un sistema, soportar cargas reales, respetar interfaces, fabricarse correctamente y aportar valor al conjunto.
Hoy, desde Cortez Engineering, aplico esa base de desarrollo OEM al diseño ligero, la simulación FEM, la optimización topológica, la fabricación aditiva metálica y los composites. El objetivo es claro: desarrollar componentes funcionales, ligeros y preparados para aplicaciones reales de alto rendimiento.
Diseñar ligero no es quitar material al azar.
Cada zona de una pieza debe tener una función: transmitir carga, aportar rigidez, reforzar una zona crítica o permitir una fabricación más eficiente.
No todo debe ser metal. No todo debe ser carbono. No todo debe imprimirse en 3D.
La solución correcta depende de la aplicación, las cargas, el coste, el proceso de fabricación y el rendimiento esperado.